Metamizol (Nolotil): el riesgo que vigila la AEMPS
El metamizol —el principio activo de Nolotil, su marca más conocida— es uno de los analgésicos que más se recetan en España. Calma el dolor y baja la fiebre y, a diferencia de los antiinflamatorios como el ibuprofeno, es más suave para el estómago y no afecta al riñón del mismo modo. Esa combinación explica buena parte de por qué se usa tanto aquí. Pero el mismo medicamento que un médico español receta con normalidad está retirado o no autorizado en países como Estados Unidos, Reino Unido o Suecia. El motivo es un efecto adverso raro pero grave, la agranulocitosis, y es la razón por la que la AEMPS mantiene desde hace años unas recomendaciones concretas sobre cómo y cuándo usarlo.
En resumen
- El metamizol (dipirona), conocido sobre todo por la marca Nolotil, es uno de los analgésicos y antipiréticos más recetados en España; a diferencia de los antiinflamatorios, es más suave para el estómago y no afecta al riñón del mismo modo.
- Su riesgo característico es la agranulocitosis: una caída brusca y grave de los neutrófilos que deja al cuerpo casi sin defensas frente a las infecciones. Es idiosincrásica, no depende simplemente de tomar más o menos dosis.
- Se calcula en 1 a 10 casos por millón de personas que empiezan a tomarlo, según datos reales recogidos en España: rara, pero no un cero que permita olvidarse del asunto.
- Ese mismo riesgo ha llevado a retirarlo o a no autorizarlo en países como EE. UU., Reino Unido o Suecia, mientras sigue siendo de uso habitual en España, Alemania y otros.
- La AEMPS recomienda usarlo solo a corto plazo, a la dosis mínima eficaz, con especial precaución en personas mayores y en quienes están de paso, como los turistas.
¿Qué es el metamizol y por qué se usa tanto en España?
Es un analgésico y antipirético de uso muy extendido en España, con una ventaja concreta sobre los antiinflamatorios: es más suave para el estómago y no afecta al riñón del mismo modo. Se conoce también como dipirona y se comercializa bajo varios nombres, siendo Nolotil el más reconocido. Se usa para el dolor y la fiebre, desde un dolor de muelas hasta un cólico o un proceso febril.
Los antiinflamatorios como el ibuprofeno son eficaces, pero pueden irritar el estómago o pesar sobre el riñón, sobre todo con un uso prolongado o en personas con otros factores de riesgo. El metamizol ofrece una vía distinta para el mismo objetivo —controlar dolor y fiebre— sin ese mismo perfil digestivo o renal, y por eso muchos médicos españoles lo tienen entre los primeros analgésicos que recetan. Sigue siendo, como cualquier fármaco de la categoría de analgésicos, una herramienta con un balance de beneficios y riesgos que hay que conocer, no una opción sin matices.
¿Qué es la agranulocitosis y qué la hace un riesgo serio?
Es una caída repentina y grave de los neutrófilos, los glóbulos blancos que combaten las infecciones, que puede dejar al organismo casi indefenso frente a un microbio cualquiera. Sin neutrófilos suficientes, una infección que en otra persona sería banal —una faringitis, una llaga infectada— puede progresar con rapidez y volverse grave.
Es una reacción idiosincrásica: no sigue un patrón simple de "a más dosis, más riesgo". Puede aparecer en alguien que toma la dosis habitual, no solo en quien se ha excedido, y eso es precisamente lo que la hace difícil de anticipar y lo que justifica vigilar los síntomas de alarma más que el número de comprimidos tomados.
¿Con qué frecuencia ocurre?
Es rara: se calcula entre 1 y 10 casos por cada millón de personas que empiezan a tomar metamizol, según datos reales recogidos en España. Es una cifra baja, del orden de una entre cientos de miles a un millón, y encaja con que el metamizol siga autorizado y ampliamente recetado en el país: la inmensa mayoría de quienes lo toman durante unos días no va a tener este problema.
Rara no es lo mismo que inexistente, y ese es exactamente el motivo de que existan las recomendaciones que siguen: no cambian el hecho de que el riesgo sea bajo, pero sí determinan quién debe tomarlo con más cautela, durante cuánto tiempo y qué señales conviene no ignorar.
¿Por qué está retirado en unos países y aquí se sigue usando con normalidad?
Distintas agencias reguladoras han valorado el mismo riesgo de forma distinta: en Estados Unidos, Reino Unido o Suecia el metamizol no está autorizado o se ha retirado, mientras que en España, Alemania y otros países sigue disponible bajo control. No es que un lado tenga la información correcta y el otro no: son balances regulatorios distintos sobre el mismo fármaco y el mismo riesgo, hechos en contextos y momentos distintos.
En 2024, una revisión europea a cargo del Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) analizó de nuevo esta cuestión para los países donde el metamizol sí está autorizado. La conclusión fue que el beneficio sigue superando al riesgo en las indicaciones autorizadas, y la revisión sirvió además para reforzar las medidas orientadas a detectar el problema cuanto antes si llega a aparecer.
¿Qué recomienda la AEMPS?
Usarlo solo para tratamientos cortos, a la dosis mínima eficaz, y no emplearlo cuando no sea posible vigilar el recuento sanguíneo si hiciera falta. Son las recomendaciones que la AEMPS fijó en 2018 y que reafirmó después de la revisión europea de 2024, y se apoyan en tres ideas simples: cuanto menos tiempo y menos dosis, menor exposición; hay que poder comprobar el recuento de neutrófilos si surge sospecha de un problema; y hay grupos que requieren más cuidado.
Dos de esos grupos están señalados de forma explícita. Uno son las personas mayores, en las que se pide especial precaución. El otro son las llamadas "poblaciones flotantes" —personas de paso, como los turistas—, una precaución vinculada a los casos detectados en visitantes extranjeros.
¿Por qué se menciona especialmente a los turistas y a quienes están de paso?
Porque la AEMPS incluye una precaución específica para las poblaciones flotantes, vinculada a casos que se han visto en visitantes extranjeros. Muchos turistas llegan de países donde el metamizol no está autorizado: no lo conocen, no saben que lo están tomando bajo un nombre distinto al que asocian con un analgésico corriente, y no siempre tienen claro qué síntomas deberían vigilar.
A eso se suma que una estancia corta deja menos margen para un seguimiento médico continuado si algo empieza a ir mal, y que el diagnóstico depende de reconocer los síntomas a tiempo y de que el paciente pueda decir con claridad qué medicamento ha tomado. Es esa combinación —una sustancia poco familiar y una estancia breve— la que sostiene la recomendación, no un riesgo distinto del que corre cualquier otra persona que lo toma.
¿Qué síntomas deben hacerle parar y buscar atención médica ya?
Fiebre alta repentina, dolor de garganta, llagas o úlceras en la boca o la garganta, o cualquier otro signo de infección mientras toma metamizol: esa es la señal de alarma que no conviene dejar pasar. Son los síntomas que puede producir tener muy pocos neutrófilos, y por eso son justo los que hay que vigilar mientras se toma este medicamento.
Si aparece alguno, la indicación es sencilla: deje de tomarlo y busque atención médica de inmediato, y dígale al profesional que está tomando metamizol. Esa mención es la que permite pedir cuanto antes un análisis de sangre y comprobar el recuento de neutrófilos. La agranulocitosis puede avanzar deprisa, así que no es un síntoma para esperar "a ver si se pasa solo".
¿Hay alternativas para el dolor y la fiebre?
Sí: el paracetamol y los antiinflamatorios como el ibuprofeno son las alternativas habituales, cada uno con sus propios riesgos, y decidir entre ellos corresponde al médico o al farmacéutico según el caso. El paracetamol tiene un perfil de seguridad distinto y sus propios límites, empezando por la dosis diaria máxima; los antiinflamatorios tienen el perfil digestivo y renal ya mencionado. Ninguno es automáticamente "el más seguro" para cualquier persona: depende de la edad, de otras enfermedades, de otros medicamentos que se tomen y del motivo del dolor o la fiebre.
Muchos de esos analgésicos alternativos existen también como medicamentos genéricos EFG, con el mismo principio activo que la marca original bajo la misma exigencia de bioequivalencia —puede leer cómo funciona esa equivalencia en nuestra guía sobre genéricos EFG. Lo que no cambia es que la elección entre metamizol, paracetamol o un antiinflamatorio la debe hacer un profesional que conozca su historial, no una preferencia personal por el que "siempre ha funcionado".
Puntos clave El metamizol es un analgésico eficaz y muy usado en España, más suave para el estómago y el riñón que los antiinflamatorios, con un riesgo raro pero serio: la agranulocitosis, entre 1 y 10 casos por millón de personas que empiezan a tomarlo. Ese riesgo es el motivo de que esté retirado en países como EE. UU., Reino Unido o Suecia, mientras la revisión europea de 2024 concluyó que el beneficio sigue superando al riesgo en España bajo las condiciones actuales. La AEMPS pide usarlo a corto plazo, a la dosis mínima eficaz, con precaución extra en mayores y en quienes están de paso. Si aparece fiebre alta repentina, dolor de garganta o llagas en la boca mientras lo toma, deje de tomarlo y busque atención médica de inmediato, mencionando que toma metamizol.
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.