Hepatitis C crónica
7 medicamentos
La hepatitis C crónica es una infección hepática de larga duración causada por el virus de la hepatitis C. Es altamente curable con ciclos cortos de antivirales de acción directa.
Datos clave
- La hepatitis C crónica es una infección hepática persistente causada por el virus de la hepatitis C (VHC), que dura más de seis meses y puede dañar el hígado de forma silenciosa durante años.
- La mayoría de las personas tienen pocos síntomas o ninguno durante décadas, por lo que la infección suele descubrirse de forma incidental en un análisis de sangre rutinario; sin tratamiento, puede progresar a fibrosis, cirrosis y, en algunos casos, cáncer de hígado.
- El tratamiento consiste en un ciclo oral corto de antivirales de acción directa (AAD) como el sofosbuvir, el ledipasvir, el velpatasvir o el daclatasvir, con tasas de curación superiores al 95 %.
- Consulte a un médico ante una prueba de VHC positiva o alteraciones inexplicadas de las enzimas hepáticas; la combinación farmacológica adecuada depende del genotipo viral y de cuánto daño hepático se ha producido ya.
Cómo daña el VHC el hígado con el tiempo
El virus se replica dentro de las células hepáticas y desencadena una inflamación continua. Dado que a menudo faltan síntomas durante décadas, la hepatitis C crónica se descubre habitualmente por casualidad durante análisis de sangre por otros motivos. La inflamación repetida provoca gradualmente fibrosis (cicatrización), y con los años esto puede progresar a cirrosis y, en algunos casos, a carcinoma hepatocelular. Un análisis de sangre confirma la infección activa, y una ecografía de elastografía hepática o una biopsia muestran cuánta fibrosis se ha acumulado ya.
Antivirales de acción directa: el tratamiento moderno
El tratamiento actual combina antivirales de acción directa tomados por vía oral durante 8 a 12 semanas, que curan a más del 95 % de las personas tratadas. El sofosbuvir es un ingrediente base en muchas pautas, a menudo combinado con ledipasvir, velpatasvir o daclatasvir. La ribavirina se añade para ciertos genotipos más difíciles de tratar, y el tenofovir disoproxilo puede usarse cuando el VHC coexiste con hepatitis B o VIH. Estas pautas han sustituido en gran medida al tratamiento más antiguo basado en interferón, y la combinación adecuada depende del genotipo del VHC y del daño hepático existente.
La vida durante el tratamiento
El alcohol acelera la fibrosis hepática y debe evitarse durante el tratamiento, e idealmente bien antes de iniciarlo. Algunos medicamentos de uso habitual y suplementos herbales interactúan con los AAD, por lo que conviene revisar todo lo que se toma con regularidad antes de comenzar un ciclo. Tras una curación confirmada, es decir, una carga viral indetectable 12 semanas después de finalizar el tratamiento, puede seguir recomendándose la vigilancia hepática para quienes tenían fibrosis avanzada, ya que la cirrosis conlleva un riesgo residual de cáncer incluso una vez eliminado el virus.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.