Aspergilosis
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La aspergilosis es una infección fúngica causada por el moho Aspergillus, que afecta con mayor frecuencia a los pulmones en personas con inmunidad debilitada, y se trata con medicamentos antifúngicos.
Datos clave
- La aspergilosis está causada por Aspergillus, un moho común presente en el suelo, el compost y la materia vegetal en descomposición que la mayoría de las personas sanas inhalan a diario sin sufrir daño.
- Se convierte en un problema principalmente en personas cuyo sistema inmunitario ya está bajo presión, como quienes toman corticoides a largo plazo, los pacientes trasplantados o las personas en tratamiento oncológico.
- La forma más frecuente, la aspergilosis pulmonar invasiva, causa tos persistente, dolor torácico, dificultad para respirar y, a veces, expectoración con sangre.
- Los antifúngicos triazólicos, incluidos itraconazol y voriconazol, son el tratamiento principal; busca valoración médica de inmediato si los síntomas empeoran o aparece fiebre.
Quién la desarrolla y cómo se presenta
La forma más frecuente es la aspergilosis pulmonar invasiva, en la que el hongo se establece en el tejido pulmonar. Los síntomas pueden incluir tos persistente, dolor torácico, dificultad para respirar y, en algunos casos, expectoración con sangre. Una forma menos invasiva, el aspergiloma, produce una bola fúngica en una cavidad pulmonar ya existente y puede causar pocos síntomas más allá de una tos leve. Las formas alérgicas, como la aspergilosis broncopulmonar alérgica, suelen afectar a personas con asma o fibrosis quística y se manifiestan como un empeoramiento de las sibilancias y la inflamación de las vías respiratorias.
Tratamiento antifúngico
El tratamiento depende de qué forma de aspergilosis esté presente y de su gravedad. Para la enfermedad invasiva, un antifúngico triazólico como voriconazol es la opción estándar de primera línea. Itraconazol se utiliza para formas menos graves o crónicas, incluidos el aspergiloma y la enfermedad alérgica, donde reduce la carga fúngica y calma la respuesta inflamatoria. Los ciclos de tratamiento pueden durar semanas o meses, y se monitorizan los niveles en sangre de algunos antifúngicos para mantener la dosificación segura y eficaz.
Diagnóstico y seguimiento
El diagnóstico suele combinar una prueba de imagen torácica con un análisis de sangre o esputo en busca de marcadores fúngicos o del propio Aspergillus. Dado que las personas con mayor riesgo ya tienen el sistema inmunitario debilitado, los médicos a menudo hacen un seguimiento estrecho para detectar signos de que la infección se está extendiendo o de que el tratamiento no está funcionando.
Cuándo buscar ayuda
Busca valoración médica de inmediato si los síntomas empeoran o si aparece fiebre junto con dificultad para respirar, ya que la aspergilosis invasiva puede progresar rápidamente en personas con inmunidad debilitada.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca tu historial de salud.