Tobramicina
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La tobramicina es un antibiótico aminoglucósido usado como gotas oftálmicas para infecciones oculares y, por inyección o nebulizador, para infecciones graves. El uso sistémico puede dañar de forma permanente la audición y los riñones, por lo que deben monitorizarse los niveles en sangre y la función renal.
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Datos clave
- La tobramicina es un antibiótico aminoglucósido. En gotas oftálmicas trata la conjuntivitis bacteriana y otras infecciones oculares; administrada por inyección o nebulizador, trata infecciones graves, incluidas las infecciones pulmonares en la fibrosis quística.
- Las gotas oftálmicas se usan durante ciclos cortos, normalmente hasta una o dos semanas, y se suspenden una vez que la infección se ha resuelto.
- Administrada de forma sistémica, la tobramicina puede dañar los riñones y causar pérdida auditiva permanente, zumbidos en los oídos, o problemas de equilibrio. Se requieren controles regulares de los niveles en sangre, la función renal y la audición durante el tratamiento sistémico.
- Busque atención urgente ante zumbidos en los oídos, cambios en la audición, mareo, o una disminución marcada de la producción de orina durante el tratamiento sistémico.
Para qué se usa la tobramicina
Las gotas oftálmicas de tobramicina tratan la conjuntivitis bacteriana y otras infecciones superficiales del ojo causadas por bacterias sensibles. La tobramicina inyectable trata infecciones graves como la neumonía grave, las infecciones del torrente sanguíneo, y las infecciones causadas por bacterias gramnegativas que resisten a otros antibióticos. La tobramicina inhalada (nebulizada) se usa a largo plazo en personas con fibrosis quística para controlar las infecciones pulmonares crónicas. Las formulaciones en gotas óticas tratan las infecciones bacterianas del oído externo.
Cómo actúa la tobramicina
La tobramicina entra en las células bacterianas y se une a sus ribosomas, la maquinaria que las bacterias usan para producir proteínas. Esto bloquea la producción de proteínas que las bacterias necesitan para sobrevivir, y a las concentraciones que alcanza la tobramicina, mata a las bacterias directamente en lugar de solo ralentizarlas.
Antes de tomarla
- Informe a su médico sobre cualquier problema renal, pérdida auditiva o trastorno del equilibrio antes de empezar la tobramicina sistémica. Estos aumentan el riesgo de daño adicional.
- Informe a su médico sobre otros medicamentos que puedan dañar los riñones o los oídos, como ciertos diuréticos, otros aminoglucósidos, y algunos otros antibióticos; combinarlos aumenta el riesgo.
- Si ha tenido una reacción alérgica a cualquier antibiótico aminoglucósido, como la gentamicina o la amikacina, informe a su médico antes de usar tobramicina en cualquier forma.
- Las gotas oftálmicas y óticas no deben tragarse y son solo para el ojo o el oído tratado.
Efectos secundarios
Las gotas oftálmicas comúnmente causan escozor leve, enrojecimiento, o visión borrosa temporal. La tobramicina sistémica comúnmente causa molestias en el lugar de inyección y puede afectar a la función renal.
Suspenda el tratamiento y busque atención médica urgente ante cualquiera de los siguientes:
- Zumbidos en los oídos, pérdida auditiva, o una sensación de vértigo, que pueden volverse permanentes si el tratamiento continúa.
- Reducción de la producción de orina, hinchazón, o cansancio inusual, que pueden indicar daño renal.
- Signos de una reacción alérgica grave: hinchazón facial o de la garganta, erupción cutánea, o dificultad para respirar.
Aspectos esenciales de seguridad
- La tobramicina sistémica puede causar pérdida irreversible de audición o equilibrio y daño renal. Los niveles en sangre, la función renal y la audición se monitorizan regularmente durante el tratamiento para detectar problemas antes de que se vuelvan permanentes.
- Informe de inmediato a su equipo médico de cualquier zumbido en los oídos, cambio en la audición, o mareo. Estos pueden ser señales de alarma tempranas, y puede ser necesario suspender el fármaco.
- Manténgase bien hidratado durante el tratamiento sistémico y evite otros medicamentos que dañen los riñones o los oídos a menos que su médico haya confirmado que es seguro.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.