Fluvoxamina
1 medicamento
La fluvoxamina es un antidepresivo ISRS utilizado para el trastorno obsesivo-compulsivo y algunos trastornos de ansiedad. En menores de 25 años puede aumentar los pensamientos suicidas, especialmente al inicio del tratamiento, e interactúa fuertemente con otros medicamentos, incluidos la tizanidina y la clozapina, por lo que nunca debe combinarse con un IMAO.
Datos clave
- La fluvoxamina es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS). Aumenta la cantidad de serotonina disponible entre las células nerviosas del cerebro, lo que ayuda a regular el estado de ánimo y la ansiedad.
- Se toma una o dos veces al día y generalmente tarda entre dos y seis semanas en mostrar todo su efecto; no la interrumpa bruscamente, ya que esto puede causar síntomas de abstinencia.
- En menores de 25 años, los antidepresivos, incluida la fluvoxamina, pueden aumentar los pensamientos suicidas, especialmente en las primeras semanas de tratamiento o tras un cambio de dosis. Cualquier persona que empiece a tomarla debe ser vigilada de cerca por si empeora su estado de ánimo o aparecen nuevos pensamientos de autolesión.
- Nunca combine la fluvoxamina con un IMAO, y nunca la tome con tizanidina: la fluvoxamina bloquea intensamente la enzima hepática que descompone ambos fármacos, y las combinaciones pueden causar síndrome serotoninérgico o presión arterial muy baja y sedación grave.
Para qué se usa la fluvoxamina
La fluvoxamina trata el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) en adultos y niños. También se usa para el trastorno de ansiedad social, el trastorno de pánico y, en algunos países, la depresión.
Cómo actúa la fluvoxamina
Las células nerviosas liberan serotonina y después la reabsorben. La fluvoxamina bloquea esa reabsorción (recaptación), de modo que permanece más serotonina activa entre las células nerviosas. A lo largo de varias semanas, esto cambia la forma en que responden los circuitos cerebrales relacionados con el estado de ánimo y la ansiedad, aliviando los síntomas del TOC y de la ansiedad.
Antes de tomarla
- No tome fluvoxamina dentro de las dos semanas siguientes a dejar un IMAO, ni empiece a tomar un IMAO dentro de las dos semanas siguientes a dejar la fluvoxamina.
- Informe a quien le prescriba el tratamiento sobre cualquier antecedente de trastorno bipolar, convulsiones, problemas de sangrado o enfermedad hepática, y sobre cualquier otro medicamento que tome, ya que la fluvoxamina afecta considerablemente a los niveles de fármacos como la tizanidina, la clozapina, la teofilina y algunas benzodiazepinas.
- Informe a quien le prescriba el tratamiento si usted o un familiar ha tenido pensamientos suicidas, especialmente si tiene menos de 25 años.
- Evite interrumpir la fluvoxamina de forma brusca; quien se la prescribió normalmente reducirá la dosis de manera gradual.
Efectos secundarios
Los efectos frecuentes incluyen náuseas, dolor de cabeza, somnolencia o insomnio, sequedad de boca y dificultades sexuales.
Deje de tomarla y busque atención médica urgente ante cualquiera de estos signos:
- Pensamientos de autolesión nuevos o que empeoran, especialmente si tiene menos de 25 años.
- Agitación, taquicardia, fiebre alta, sudoración o espasmos musculares (posible síndrome serotoninérgico).
- Somnolencia intensa con latidos cardíacos lentos o presión arterial muy baja, especialmente si se toma junto con tizanidina.
- Hematomas o sangrado inusuales.
Aspectos esenciales de seguridad
- La advertencia sobre el riesgo de suicidio en menores de 25 años se aplica a la fluvoxamina: cualquier persona de este grupo de edad debe ser revisada periódicamente durante las primeras semanas de tratamiento y tras cualquier cambio de dosis.
- Nunca combine la fluvoxamina con un IMAO y evite la tizanidina, ya que la fuerte inhibición que ejerce la fluvoxamina sobre la enzima hepática CYP1A2 puede elevar ambos fármacos a niveles peligrosos.
- Informe a todo médico y farmacéutico que le atienda de que toma fluvoxamina, ya que también eleva los niveles de clozapina, teofilina y cafeína.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.