Raquitismo
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El raquitismo es un trastorno óseo en el que un déficit grave de vitamina D, calcio o fosfato deja los huesos blandos y débiles, principalmente en niños. Se trata restaurando la vitamina D, a veces con la forma activada alfacalcidol.
Datos clave
- El raquitismo ocurre cuando los huesos no logran endurecerse correctamente porque al cuerpo le falta suficiente vitamina D, calcio o fosfato.
- Es más frecuente en niños pequeños pero puede afectar a adultos con déficit grave o prolongado.
- Los signos incluyen piernas arqueadas, muñecas y tobillos engrosados, una fontanela craneal de cierre lento, debilidad muscular y crecimiento lento.
- El tratamiento se centra en restaurar la vitamina D, a veces con la forma activada alfacalcidol, junto con una ingesta adecuada de calcio.
Por qué se debilitan los huesos en el raquitismo
La vitamina D controla cómo el intestino absorbe el calcio y el fosfato, los minerales que dan rigidez al hueso. Sin suficiente cantidad, la mineralización se detiene y los huesos permanecen blandos y flexibles en lugar de endurecerse con normalidad. Las piernas que soportan peso a menudo se arquean hacia fuera, las muñecas y los tobillos se engrosan, y los niños pueden tener una fontanela craneal que tarda más de lo normal en cerrarse. La debilidad muscular, los retrasos dentales y el crecimiento lento son otros signos frecuentes. La baja ingesta dietética y la exposición solar limitada son los principales impulsores, aunque algunas formas hereditarias y relacionadas con el riñón impiden que el cuerpo procese la vitamina D con normalidad independientemente de la ingesta.
Tratar el déficit subyacente
El pilar del tratamiento es restaurar la vitamina D a niveles funcionales, generalmente con suplementación estándar de vitamina D. El alfacalcidol es una forma activada de la vitamina D usada cuando el cuerpo no puede convertir eficazmente la vitamina D estándar, lo cual se aplica a algunas formas hereditarias y relacionadas con el riñón del raquitismo. El apoyo óseo general, incluida una ingesta adecuada de calcio, se mantiene junto con la terapia de vitamina D durante toda la recuperación. La mayoría de los niños mejoran en semanas tras empezar el tratamiento, aunque las deformidades óseas que ya se han desarrollado pueden tardar más en corregirse o necesitar seguimiento especializado.
Cuándo consultar al médico
Cualquier niño con piernas arqueadas, crecimiento retrasado o dolor óseo debería ser valorado por un médico. Los análisis de sangre pueden confirmar niveles bajos de vitamina D, calcio o fosfato y guiar la dosis y la duración del tratamiento necesario. Los adultos con dolor óseo inexplicado o fracturas por lesiones menores también deberían revisarse, ya que el déficit puede presentarse más tarde en la vida.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.