Prurito
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El prurito es una picazón persistente o generalizada que puede deberse a afecciones cutáneas, alergias, enfermedades hepáticas o renales, o problemas nerviosos. El tratamiento se dirige a la causa subyacente, con antihistamínicos o fijadores de ácidos biliares según el desencadenante.
Datos clave
- Prurito es el término médico para la picazón que se vuelve persistente, generalizada o que aparece sin una erupción evidente.
- Puede originarse por trastornos cutáneos, reacciones alérgicas, enfermedades sistémicas como la hepática o renal, reacciones a fármacos o problemas nerviosos.
- El picor relacionado con alergia, urticaria o dermatitis atópica suele responder a un antihistamínico como la hidroxizina; el picor causado por enfermedad hepática puede responder a un fijador de ácidos biliares como la colestiramina.
- El picor que dura más de seis semanas, o que aparece junto con pérdida de peso, sudores nocturnos o ictericia, requiere valoración médica.
Qué provoca el picor
Los desencadenantes del prurito varían mucho. Las reacciones alérgicas se encuentran entre las causas más frecuentes, y un antihistamínico como la hidroxizina se usa a menudo para el picor asociado a urticaria, dermatitis atópica o alergia de contacto. El prurito colestásico, causado por la acumulación de sales biliares en la enfermedad hepática, actúa por un mecanismo completamente distinto: los secuestradores de ácidos biliares como la colestiramina se unen al exceso de bilis en el intestino y reducen la señal de picor. Otros factores incluyen la enfermedad renal crónica, los trastornos tiroideos, las enfermedades de la sangre y ciertos medicamentos, por lo que identificar la causa subyacente determina qué tratamiento realmente ayuda.
Cuándo acudir al médico
El picor que dura más de seis semanas, que no tiene una causa cutánea visible, o que se acompaña de pérdida de peso, sudores nocturnos, ictericia o color anormal de la orina requiere valoración médica. Estas características pueden indicar una afección sistémica subyacente, como una enfermedad hepática, renal o tiroidea, que debe diagnosticarse antes de poder dirigir el tratamiento a la causa correcta.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca tu historial de salud.