Neumonía
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La neumonía es una infección pulmonar que inflama los alvéolos, causando tos, fiebre y falta de aire. La neumonía bacteriana se trata con antibióticos.
Datos clave
- La neumonía es una infección que inflama los alvéolos en uno o ambos pulmones, haciendo que se llenen de líquido o pus.
- Los síntomas van de leves a potencialmente mortales, incluidos tos persistente, a menudo con moco de color anómalo, fiebre, escalofríos, falta de aire y dolor torácico que empeora al respirar.
- La mayoría de las neumonías bacterianas adquiridas en la comunidad responden a antibióticos como la cefuroxima, con el linezolid empleado para casos más resistentes o complicados.
- Busque atención de urgencia ante falta de aire grave, labios o uñas azulados, confusión, o fiebre alta que no cede.
Reconocer la neumonía
Los síntomas característicos son una tos persistente, a menudo con moco de color anómalo, fiebre, escalofríos y falta de aire. El dolor torácico que empeora al respirar o toser también es típico, y la fatiga puede ser intensa. Las personas mayores pueden no tener fiebre alta pero pueden volverse confusas o inusualmente débiles, lo que también justifica atención sin demora.
Quién tiene más riesgo
Las personas mayores, los niños pequeños, los fumadores y las personas con enfermedad pulmonar previa, enfermedad cardíaca o un sistema inmunitario debilitado tienen más probabilidades de desarrollar neumonía y de enfermar gravemente por ella. Una gripe reciente u otro virus respiratorio también puede abrir la puerta a una infección bacteriana secundaria.
Cómo se trata la neumonía bacteriana
La mayoría de las neumonías bacterianas adquiridas en la comunidad responden a antibióticos. Los agentes de amplio espectro se emplean con frecuencia cuando aún no se ha identificado la bacteria concreta. La cefuroxima es una cefalosporina de segunda generación elegida con frecuencia para la neumonía comunitaria moderada. En casos más resistentes o complicados, el linezolid es una opción, en particular cuando se sospechan organismos grampositivos como el SARM. El reposo, mantenerse bien hidratado y el paracetamol para la fiebre y las molestias favorecen la recuperación junto con los antibióticos, y la mayoría de las personas empiezan a sentirse mejor a los pocos días de iniciar el tratamiento, aunque la tos puede persistir durante semanas.
Cuándo acudir al médico
Busque atención de urgencia sin demora si los síntomas empeoran rápidamente, la falta de aire se vuelve grave, los labios o las uñas se ponen azulados, aparece confusión, o una fiebre alta no cede.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.