Espasticidad muscular
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La espasticidad muscular causa rigidez persistente y espasmos involuntarios tras una lesión o enfermedad neurológica, tratada con relajantes musculares orales como el baclofeno y la tizanidina.
Datos clave
- La espasticidad muscular es un estado de rigidez muscular continua o intermitente que dificulta el movimiento controlado, causado por la pérdida del control inhibitorio normal del sistema nervioso sobre el tono muscular.
- Es más frecuente en personas con esclerosis múltiple, lesión medular, ictus o parálisis cerebral, donde las vías nerviosas dañadas permiten que los músculos se contraigan más allá de lo que requiere cualquier movimiento.
- Los relajantes musculares orales son el pilar del tratamiento: el baclofeno actúa sobre la médula espinal para reducir la señalización excitatoria, mientras que la tizanidina actúa mediante una vía distinta con una duración de acción algo más corta.
- Los estiramientos y la fisioterapia regular siguen siendo importantes junto con cualquier medicamento, y ayudan a prevenir las contracturas, en las que los músculos se acortan de forma permanente por un tono elevado prolongado.
Qué impulsa la rigidez
En un sistema nervioso sano, las señales procedentes del cerebro y la médula espinal regulan constantemente cuánta tensión mantiene un músculo. El daño a esas vías, ya sea por un ictus, una lesión medular o una enfermedad progresiva como la EM, altera ese equilibrio. El músculo recibe muy poca inhibición y demasiada excitación, por lo que se contrae más allá de lo que requiere cualquier movimiento. El resultado va desde una ligera rigidez que enlentece el movimiento hasta espasmos graves que causan dolor e interfieren con el sueño o los cuidados diarios.
Manejo de la espasticidad muscular
El tratamiento busca reducir el tono y la frecuencia de los espasmos sin sacrificar la fuerza residual de la que muchas personas dependen para ponerse de pie o caminar. Los relajantes musculares orales son el pilar del manejo. El baclofeno actúa directamente sobre la médula espinal para reducir la señalización excitatoria, mientras que la tizanidina actúa mediante una vía distinta para reducir el tono muscular, con una duración de acción algo más corta. Ambos se encuadran en el enfoque más amplio de analgésicos empleado para la espasticidad junto con la fisioterapia y los programas de estiramiento. El movimiento diario constante ayuda a prevenir las contracturas, en las que los músculos se acortan de forma permanente por un tono elevado prolongado.
Cuándo acudir al médico
Si la espasticidad empeora de repente sin una causa evidente, busque revisión médica sin demora. Puede indicar un nuevo problema subyacente, como una úlcera por presión, una infección urinaria o la progresión de la enfermedad de base.
Esta página tiene fines educativos y no sustituye el consejo de un médico o farmacéutico que conozca su historial de salud.